Aquí podéis encontrar mi último artículo publicado en El Salto.
Mostrando entradas con la etiqueta resiliencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta resiliencia. Mostrar todas las entradas
jueves, 9 de marzo de 2023
martes, 8 de septiembre de 2020
martes, 16 de abril de 2019
Inmovilizadas por la confianza
Aquí podéis acceder a mi artículo, publicado en el Blog La Plaza de El Salto, una publicación crítica e independiente con la que tengo el placer de colaborar y que os recomiendo seguir y apoyar a tod@s.
![]() |
| Blog La Plaza - El Salto |
miércoles, 26 de septiembre de 2018
Introducción a la resistencia psicológica: impotencia vs. activismo
Aquí tenéis acceso a mi artículo, publicado en el Blog Península de El Salto, una revista crítica e independiente con la que tengo el placer de colaborar y que os recomiendo a tod@s.
![]() |
| Blog Península - El Salto |
martes, 2 de enero de 2018
Por amor propio
Cada vez parece más difícil “saber lo que queremos”, nuestro rol de clientes y consumidores paradójicamente nos está volviendo conformistas y muy poco originales, como si entre “tanta cosa” disponible nosotros mismos nos hubiéramos vuelto inasequibles. Hay demasiadas personas que no saben lo que quieren y no se animan a decidir casi nada, que pagan para que un experto les diga lo que les conviene o para que un “vidente” les lea (¿o escriba?) su destino. Hemos adquirido un rol pasivo hacía nuestros propios deseos, nos han habituado a mirar hacia fuera para definirlos, a tomarlos de la constante publicidad. Con ese “bombardeo” resulta imposible definir nuestras prioridades, y sobre todo, que realmente sean personales.
Los psicólogos también lanzamos nuestros propios mensajes: “Eres tú quien debes elegir y cultivar tus deseos, y procurar que se cumplan…” Pero ¿cómo lograr ese estado de lucidez?, ¿de dónde sacar la valentía y la fe necesaria? Por un lado en una vida vacía, que es una vida descuidada, el “amor propio” no puede desarrollarse; por otro lado donde no hay previamente “amor propio” no hay posibilidad verdadera vida. El floreciente negocio del “cuidado personal” no parece que abunde en nuestra felicidad ni en nuestra fortaleza, más bien parece debilitarnos física y moralmente. Sin duda es una empresa heroica conservar cierta autonomía en este estado de “invasión capitalista”, el sistema se está radicalizando de tal manera que prácticamente ha aniquilado la famosa libertad individual que prometía.
El problema no es ni fue nunca nuestra “actitud personal”, el problema es, como siempre ha sido, social; el ser humano aún no ha conseguido un modelo de convivencia no perverso: la explotación, la desigualdad y la violencia atraviesan nuestras vidas de una u otra manera. El reto personal es resistir, que no es poco, porque la verdadera resistencia es transformadora, ya que es contestataria, no “obedece” las normas ni se deja seducir por las mayorías. Con vosotros quiero compartir algunos “puntos psicológicos de anclaje” que creo pueden servir de aliados a este fenomenal propósito:
El Silencio
Necesitamos escapar del ruido y de tanta palabrería. Busca el silencio y la soledad para poder recuperar la capacidad de reflexionar de forma profunda y sosegada. Eso además te pondrá en contacto con tu creatividad, las buenas ideas y las mejores decisiones se gestan inconscientemente en esos espacios de aparente vacío.
Procura que el encuentro con tus seres queridos se produzca en ambientes sin interrupciones ni distracciones, así podrás conectarte emocionalmente y sentirte realmente acompañado. ¡Silencia el móvil!, la compañía de alguien requiere la misma atención y respeto que una película.
La Autoridad
También necesitamos encontrar una nueva autoridad que acalle las consignas del sistema. Lee, pero no las noticias, discute pero no veas cómo otros lo hacen en la tele. Bucea en los ensayos que no están en el mostrador de las librerías y recupera la pasión por el arte en cualquiera de sus formas.
La inteligencia y la belleza deben ser las varas para medir a cualquier líder. Si no nos cultivamos, no tendremos el criterio suficiente para distinguir a los mejores, o no podremos convertirnos en uno de ellos.
El Apego
Necesitamos volver a apegarnos a nuestros objetos y nuestra gente, cuidar de no volverlos sustituibles a la primera de cambio. ¡Que lo que te rodea te dure más que tu móvil! Encontrar una vocación, una afición, un grupo de amigos, y ser fiel a ello, nos proporciona un espacio protegido dentro del cual podemos ir siendo, sintiendo, viviendo...
Nos desarrollamos en entornos estables, pero la estabilidad no nos la da “la bolsa” sino nuestros apegos y compromisos. Elige y quédate, ten paciencia.
La Militancia
Necesitamos involucrarnos con nuestro entorno y adquirir sentido de responsabilidad social. Esto implica ejercer nuestra autoridad y nuestro mayor poder es la desobediencia. Cuando nos limitamos a delegar en nuestros representantes estamos siendo irresponsables, como lo somos cuando consideramos que es posible ser “apolítico” y permanecer al margen.
Siempre adoptas una posición, si no es en contra es a favor, la “neutralidad” es colaboración, ¡no hay manera de escaparse!
El Feminismo
Las reacciones reivindicativas son especialmente censuradas en las mujeres, fácilmente pueden acusarte de ser dominante en situaciones en las que a un hombre se le apreciaría por su capacidad de liderazgo. Ejercer el poder sigue siendo un tabú para nosotras, superarlo es algo que abundará en nuestro orgullo personal y nos hará a todos más fuertes.
¡La mitad de la población tiene mucho que aportar en este incierto viaje! Que los absurdos “pudores femeninos” no te dejen callada, libérate del miedo a ser “mala” o “tonta”, ¡o de parecerlo!
Por otro lado, sólo desde el feminismo se puede amar realmente a un hombre, de otra manera la relación con él es asimétrica e inevitablemente se va cargando de rencor. El feminismo posibilita que colaboremos de una forma fructífera y que nos valoremos mutuamente.
La Amistad
Necesitamos sentirnos importantes y si lo podemos ser para alguien es para nuestros amigos. No es

fácil, a menudo sentimos que no somos lo suficientemente valorados o tenemos miedo a que nuestra influencia resulte negativa. El miedo a dejar nuestra “huella” puede conducirnos a evitar la intimidad y a no ser lo bastante honestos. Relacionarse siempre implica algún riesgo y hay que tomarlo, si somos demasiado individualistas acabamos aislados. Debemos tener la confianza de intervenir, opinar, aconsejar… un amigo, como un ciudadano, no puede ser neutral.
En ocasiones hay que plantearse si alejamos a los demás sin darnos cuenta. Pregúntate qué les transmites, la agresividad y la amargura son grandes repelentes, si eres demasiado crítico quizá tengas tus buenas razones, pero ninguna de ellas te librará de quedarte solo. El otro es una compañía, no una solución, al igual que tu presencia es un plus en la vida del otro, no la clave de su felicidad. No te exijas ni le exijas demasiado, agradece siempre lo que te dan, y no des nada por hecho.
Cada vez hay más personas que no saben actuar cuando a un amigo le sucede una desgracia, les parece que no tienen nada que ofrecer porque no hay solución posible a su sufrimiento. Nuestros abuelos lo tenían mucho más claro, sólo tenemos que estar, que hacernos presentes, que acompañar en el dolor y en el silencio. Resignarnos juntos nos une profundamente, cuando nada se puede hacer es cuando necesitamos darnos la mano. En esta sociedad adolescente, vendedora incansable de “soluciones mágicas”, parece que si no cuentas con una te quedas en nada, cuando tenernos los unos a los otros lo es todo en realidad.
El Amor
Procura que el dinero signifique lo justo para vivir, y que tus mayores placeres no resulten caros. Vivimos asfixiados entre ofertas, imágenes estilizadas y productos que no necesitamos. La desazón que todo esto produce nos empequeñece y puede llegar a anularnos. Que todo ese ruido no te haga olvidar que el amor es lo que de verdad importa. Y no me refiero al amor romántico, que actúa como una droga, genera extremas dependencias y aturde como una obsesión, me refiero al amor que se traduce en cuidado y disfrute de las personas que te rodean. El amor que nos reúne alrededor de una mesa, en una celebración o en un bar una tarde cualquiera. El amor que es alegría.
Por amor propio todos estamos llamados a hacer de nuestro mundo un mundo mejor, y como siempre esto empieza por lo que te queda más cerca, ¡cada gesto cuenta!
viernes, 27 de octubre de 2017
Ser fiel a ti misma
![]() |
| Jazmin Berakha |
Ser fiel a
ti misma es la base de la autoestima, porque como cualquier relación esta
también está basada en la confianza. Cumplir tu palabra y no abandonar a la
primera dificultad te convierte en una persona sólida y coherente, la mayor
fortaleza es la perseverancia. Por ello es interesante preguntarnos sobre la clase de
compañía que somos para nosotras mismas: ¿Con quién te quedas cuando te quedas a
solas?
A la vez nadie se construye desde la soledad,
del contacto con el mundo surgen las ideas y los deseos, y de la colaboración
con los demás las acciones más productivas. Es importante que te abras al mundo
y que en lugar de compararte aprendas de las personas que te rodean. Podríamos
decir que nuestra autoestima es el producto de un compromiso interno y de una
relación cariñosa y creativa con el mundo. Por otro lado necesitamos sentirnos
valientes para creer en nuestra valía. El miedo a ser juzgadas, a resultar
demasiado problemáticas o a ser excluidas del grupo no debería frenarnos en las
ocasiones en las que vemos con claridad que algo no es adecuado. Si no te
acostumbras a hacer que tu voz cuente no sabrás defenderte, y nada es más
dañino que ser maltratada o que abusen de ti.
A veces somos demasiado tolerantes, y con las
faltas de respeto es fundamental no serlo. No reaccionar ante un trato injusto
desactiva lo mejor de nosotras mismas porque implícitamente supone
traicionarnos. Nadie tiene derecho a ser agresivo contigo y todas las
relaciones deben ser equitativas, porque siempre es perjudicial dar más de lo
que se recibe. Las disculpas deben exigirse, y el perdón administrarse con
sabiduría, para que no sobrevengan excesos que generen daños irreparables. Así
vemos que hay entornos y compañías incompatibles con el respeto y el amor, el
mayor favor que puedes hacerte es ser cuidadosa a la hora de elegir tus
compañías y “sacarte” de cualquier lugar que resulte dañino, ¡no te abandones!
Mirar por ti
hace que la vida sea más “a tu medida”, pero el miedo a resultar “egoísta” nos
“entrampa” demasiadas veces. Buscar abiertamente el bienestar es fundamental,
cada uno debe defender sus intereses, lo importante es que sea de una forma sincera
y flexible. La palabra clave es negociar, y la base para ello tener el coraje
de ser sincera con tus deseos y necesidades. Lo opuesto a la autoestima es la
vergüenza, la cual nos lleva al ocultamiento y la falsedad, es decir a
traicionar nuestro verdadero ser.
Si
no eres tú misma no eres nadie, y por lo tanto el sentimiento es el de que no
“valer” nada. Necesitamos actuar de manera espontanea, descubrir nuestros
verdaderos deseos y entregarnos a lo que nos resulta más satisfactorio. Sin el placer
de ser libre, la vida se convierte en una serie interminable de rutinas en las
que te acabas perdiendo. Que no te preocupe ser “rara”, no hay mejor manera de
fracasar que tratar de dar el gusto a todo el mundo. Cuando mejor salen las
cosas es cuando te concentras y las haces a tu modo. Si actúas bajo tu propio
criterio y fracasas, seguro que puedes aprender algo. Si te dejas influir
demasiado por las opiniones de los demás, cuando te equivocas te sientes mal
por no haber seguido tu intuición y no haberte puesto a prueba a ti misma, un
nuevo ejemplo de lo que es faltar a esa fidelidad que te debes.
Claro que para
poder lograr esa independencia es necesario perder el miedo a equivocarse, y
para ello valorar por encima de los resultados el esfuerzo que supone haberlo
intentado. Ser demasiado estricta resulta destructivo, el estrés que produce es
incompatible con la felicidad. Si no eres capaz de reírte de tus defectos y de
asumir con deportividad tus limitaciones te conviertes en tu mayor problema y
probablemente sacrifiques tu encanto personal, ya que este está siempre basado
en la espontaneidad.
![]() |
| Jazmin Berakha |
Cuando se
habla de autoestima se suele invocar siempre al “pensamiento positivo”,
suponiendo que repitiéndote mensajes optimistas acabarás convenciéndote de algo.
El pensamiento positivo está de moda, pero lo que siempre ha funcionado es ser
realista. No se trata de lo que te dices, se trata de lo que haces y lo que
consigues. Analizar las cosas con la mayor objetividad posible te ayuda a ser
previsora y calcular adecuadamente tus fuerzas, lo cual es la base del éxito.
Dejarse llevar por el deseo de creer en algo sin haberte cerciorado antes de si
es realmente factible, resulta irresponsable y hasta peligroso. No intentarlo
porque de antemano supones que va a ser inútil exactamente igual.
Un exceso de
“fe” anula nuestra capacidad crítica y nos vuelve manipulables, hay muchas
personas que te van a decir lo que quieres oír para conseguir algo a cambio, y
muchas otras que se van a beneficiar de que no te guste hacer preguntas. El
reto es conseguir ser realista, sin miedo a reconocer las dificultades y
manteniendo una actitud constructiva, esto es lo que te permitirá ser una
persona más libre y capaz.
Por último
no debemos olvidar que hay momentos de la vida en los que tener autoestima es una
utopía, son épocas en las que el dolor o la enfermedad prácticamente te anulan
y convierten cualquier consejo en algo inalcanzable. Nunca te compares con
nadie, otros pueden parecer más “fuertes” pero tú te debes buscar una salida y sobreponerte
a cualquier vergüenza. Ser “fuerte” no es una obligación, como tampoco lo es
“poder sola”, y desde luego nadie lo consigue durante toda su vida. El dolor
físico o emocional puede resultar devastador cuando dura demasiado tiempo, por
ello es importante saber pedir ayuda y no conformarse con una vida desgraciada.
Ser fiel a ti misma supone no dejarte “tirada”, no juzgar tus debilidades y
cuidarte bajo cualquier circunstancia.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






